Soy madre de hijos no vivos

Soy Madre de HIjos no Vivos. Mi Despertar

35,00 

Soy madre de hijos no vivos es un testimonio valiente y necesario sobre una maternidad que existe, aunque a menudo el mundo no sepa nombrarla. A través de una voz cercana y profundamente humana, la autora comparte su recorrido emocional tras la pérdida de sus hijos, explorando el amor, la ausencia, la culpa, la esperanza y la reconstrucción personal.

Este libro no busca respuestas fáciles ni frases hechas. Es un espacio seguro donde se reconoce el dolor sin juzgarlo, donde se honra la vida breve —pero inmensa— de quienes no pudieron quedarse, y donde se reivindica el derecho de cada madre a recordar, sentir y seguir adelante a su propio ritmo.

Con una mezcla de reflexión, memoria y acompañamiento, Soy madre de hijos no vivos se convierte en una mano tendida para quienes han vivido pérdidas similares, y también en una guía para familiares, amigos y profesionales que desean comprender mejor este duelo silencioso. Es, ante todo, un acto de amor: hacia los hijos que no están y hacia la mujer que aprende a vivir con su ausencia.

Categoría:

Descripción

Soy madre de hijos no vivos es un testimonio valiente y necesario sobre una maternidad que existe, aunque a menudo el mundo no sepa nombrarla. A través de una voz cercana y profundamente humana, la autora comparte su recorrido emocional tras la pérdida de sus hijos, explorando el amor, la ausencia, la culpa, la esperanza y la reconstrucción personal.

Este libro no busca respuestas fáciles ni frases hechas. Es un espacio seguro donde se reconoce el dolor sin juzgarlo, donde se honra la vida breve —pero inmensa— de quienes no pudieron quedarse, y donde se reivindica el derecho de cada madre a recordar, sentir y seguir adelante a su propio ritmo.

Con una mezcla de reflexión, memoria y acompañamiento, Soy madre de hijos no vivos se convierte en una mano tendida para quienes han vivido pérdidas similares, y también en una guía para familiares, amigos y profesionales que desean comprender mejor este duelo silencioso. Es, ante todo, un acto de amor: hacia los hijos que no están y hacia la mujer que aprende a vivir con su ausencia.